miércoles, 12 de octubre de 2011

Una retirada a tiempo es una victoria

Hay momentos en la vida en que sin saber porqué te sientes atraída por una persona, bueno.. más bien creo que nos comenzamos a enamorar de la persona que hemos creado en nuestra imaginación y que la mayoría de las veces ni por asomo es realmente como la soñamos. Este es mi caso, ni siquiera lo busqué, pero ahí apareció. Teníamos amigos en común en una red social, me envió una invitación para agregarlo y así lo hice. Pasó casi un año antes de conocernos, él miraba mi muro, daba su opinión y yo hacía lo mismo pero nada más hasta que llegó el gran día en que me invitó a tomar algo para conocernos personalmente y como yo tengo una vena bastante impulsiva acepté. El momento del encuentro fue perfecto, nos conocimos al instante ya que nos habíamos visto por fotografía. He de reconocer que yo no iba con la idea de encontrar pareja ni nada más lejos de la realidad, simplemente un amigo. Hablamos durante horas ( yo lo escuchaba la mayor parte del tiempo) de cosas que teníamos en común, sin darnos cuenta llegó la medianoche y como si fuera el cuento de la cenicienta me tenía que marchar( la canguro de mis niños se marchaba en media hora) eso sí me dijo que hablaríamos el día siguiente por teléfono y así pasó. Durante toda la semana nos llamábamos a eso de las 22h más o menos. Quedamos para el siguiente sábado en el mismo lugar, la siguiente semana para ver una peli y poco a poco comencé a crearme en mi cabecita llena de pajaritos el hombre perfecto, claro que él también colaboraba un poco porque me decía que le gustaba, que le encantaba estar conmigo, que si era la mujer de su vida, bla bla bla todo ello sin besos ni sexo ni nada por el estilo y no porque no lo deseara pero bueno....Todo estaba perfecto hasta que después de salir un sábado, me invitó a ir con unos amigos el domingo a pasar una tarde en el campo, llegó el día y al ver que no me llamaba lo llamé yo a lo que me respondió que no me había avisado porque se había cancelado la excursión, tampoco me importaba mucho pero al día siguiente lunes me llamó y me dijo que necesitaba meditar lo que estaba sintiendo, que yo tenía dos niños y que si luego se encariñaban con él y la cosa no salía bien pues lo pasaría mal. Me quedé en 33 ¿pensar qué? si solo llevábamos menos de un mes. Se lo pensó dos días y una mañana me encuentro con un mensaje en el móvil: Echo de menos tú voz, no puedo negar que me alegré pero ya nada fue igual por mi parte, la persona que vivía en mi cabecita loca ya no era tan perfecto, se había convertido en un inseguro que no sabía lo que quería, ahora no me podría fiar de sus palabras completamente porque sabía que en cualquier momento volvería ha hacer lo mismo pero sin embargo quedábamos con amigos y tomábamos algún refrigerio. Con el tiempo me presentó a sus amigos, su familia.....maravillosa su madre pero su inseguridad ha hecho que poco a poco me vaya alejando de él, a veces parece como si estuviesemos en un baile un paso para adelante dos para detrás, es una situación que me hace perder el equilibrio y en el fondo sé que esta ¿relación?no va a ninguna parte. Vaya, el príncipe que me había creado en la cabeza poco a poco se está convirtiendo en sapo y sin quererlo me estoy fijando en otros príncipes cosa que no es muy buena para el sapito. Ya no siento la necesidad de llamarlo y al levantarme de una pequeña siesta que he hecho la primera frase que he recordado ha sido: Dicen que una retirada a tiempo es una victoria, de nada vale si yo muevo la primera pieza del juego y el contrincante se queda pensando eternamente sin mover la suya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario